La Navidad de los solitarios

Los tres spots navideños más compartidos en redes sociales poseen un triste denominador en común: están protagonizados por ancianos solitarios.

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Primero fue el spot de John Lewis, que suele ser el primero en rompernos el corazón año tras año. Este año nos han llevado de la Tierra a la Luna para presentarnos al hombre más solitario del sistema solar, un anciano cuya única amiga es una pequeña terrícola con un telescopio.

Después llegó nuestro clásico navideño patrio, el anuncio de la Lotería de Navidad, en esta ocasión protagonizado por el vigilante nocturno Justino. El spot recupera el concepto del año pasado, “El mayor premio es compartirlo”, y también el mismo giro argumental: justo cuando pensábamos que el protagonista era el más desgraciado del mundo, ¡zas!, alguien le entrega un décimo premiado. Aunque la historia funciona, el final nos deja con una fuerte sensación de déjà vu.

Por último, cuando creíamos que no podríamos soportar más soledad, en nuestro muro de Facebook empezó a compartirse de manera insistente el spot de la cadena de supermercados alemanes EDEKA, titulado ‘Es hora de recordar lo importante’ y protagonizado por otro anciano solitario. En este caso, el personaje central es abandonado en Navidad por sus propios hijos y decide vengarse [spoiler alert!] fingiendo su propia muerte. Al parecer esta historia no le parece siniestra a nadie. Definitivamente, este blogger ha perdido la fe en la humanidad.

En un mundo vuelto del revés parece que necesitamos algo más que un “vuelve a casa por Navidad” para conmovernos. La publicidad navideña ha encontrado un filón en el abandono de la tercera edad, como si nuestros mayores no tuvieran suficiente con los recortes en materia de dependencia.